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Afrodita
En el precinto número 34 de la policía de Nueva York, la teniente Rodríguez y el sargento Smith investigan cautelosamente la muerte de un joven de veinticinco años que fue encontrado muerto en su apartamento el 20 de diciembre del 2003. El reporte de la policía indica que pudo ser un suicidio pero también tienen sospechas de que pudo ser un homicidio. Ellos no saben la causa o el causante de la muerte de Antonio Pelegrino, pero según el reporte de esa mañana negra, el joven estaba inerte en el piso de la sala, desnudo, con la cabeza de color púrpura, los brazos extendidos, las manos muy blancas y las uñas de los dedos muy moradas, no hubo ningún indicio de golpes en su torso, sus piernas despatilladas de este a oeste y en su mesita de café dos copas. Según los familiares y amigos de Pelegrino, el era un joven muy inteligente, graduado de Ingeniería en cómputos en la universidad Columbus en Manhattan. Era un muchacho muy simpático, muy elegante (un buenmozo) y rico. Su familia es oriunda de un pueblo llamado Great Neck en Long Island, Nueva York. Tenía el cabello rubio, los ojos azulados, la nariz muy perfilada y la boca de color rubí. Era de casi seis pies de estatura y delgado. Tenía unos gluteos envidiables, sus piernas largas y afeminadas, y tenia las manos delicadas como el papel. Antonio Pelegrino a su poca edad era el director del departamento de cómputos de la compañía telefónica Verizon. Todos sus compañeros lo respetaban y todos según las entrevistas de la policía lo querían mucho.

No tenía muchos amigos cuenta su madre, María. Desde niño nunca había tenido muchas amistades, y siempre fue muy reservado con su vida privada. Cuando Antonio estaba en la adolescencia tuvo problemas de depresión , pero nada más dijo su madre. María, quien quedó viuda muy joven, es de Italia de una familia muy religiosa y muy conservadora y para ella era un orgullo que su único hijo fuera un barón.

En el aparamento de Antonio la policía encontró ropa de mujer en su coqueta y en su armario, maquillaje y perfumes muy caros de mujer. Todo daba indicio de que una mujer vivía con él, pero nunca se supo de que tuviera novia. Su madre viajaba bastante a Italia y no sabia mucho de su vida privada y en trabajo dicen que aunque era muy atractivo siempre era muy respetuoso y prudente. En el lugar de los hechos encontraron dos copas pero parece que una de ellas no fue usada.
La muerte de Antonio Pelegrino encerraba muchos misterios que la familia y la policía querían descifrar. La teniente Rodríguez investigó muy meticulosamente por medio de las cuentas bancarias de Antonio Pelegrino que compraba billetes de viaje de ida y vuelta a San Francisco, California, una vez al mes. ¿Por qué iba Antonio a San Francisco? ¿A quién visitaba y por qué?.

El reporte de la teniente indica, después de entrevistar a algunos de los trabajadores del hotel, que el señor Pelegrino se registraba con el nombre de Afrodita y que nunca llegaba vestido de hombre sino de mujer. Ellos nunca lo conocieron como hombre. Los que les tuvieron cerca dicen que era una mujer muy bella y muy educada. El taxista del hotel dice que la llevaba a una discoteca llamada Atlantis que está localizada en el centro de San Francisco. La teniente Rodríguez fue a ese lugar de libertinaje donde iba mucha gente de esa ciudad. Ya sabia que el señor Pelegrino se hacía pasar por mujer y que alguien que lo conociese lo identificaría como Afrodita. La teniente pregunto a mucha gente en la discoteca si habían oído hablar de una joven muy hermosa llamada Afrodita y muchos respondieron que era una cliente fija de la disco. Dicen que era muy bella y que todos la deseaban pero que con la única persona que ella se trataba era con el dueño de la disco. Ellos la describieron como muy joven, de muy buena estatura de ojos luminosos y misteriosos a la vez pero con una sonrisa incomparable. El barman dice que era muy simpática y muy coqueta con los hombres, pero que todos sabían que era la mujer del dueño Don Donald Manello. El señor Manello era una persona muy rica del estado de California que tenia mucha influencia política y tenía muchas discotecas en esa ciudad. El era un hombre de negocios.
Después de muchos días la teniente Rodríguez pudo por fin obtener una entrevista con Don Manello. En verdad, no pudo obtener mucha información por parte de él pero sí declaró que conocía al joven como todos los demás, como una mujer y que por supuesto nunca tuvo ninguna otra relación que de amistad. Dijo Manello que Afrodita era una muchacha muy bonita pero que él la trataba como todos los demás muchachos del bar.
Unos meses después, se encontraron unas cartas de amor en el apartamento de Antonio que fueron dirigidas a Afrodita pero la firma era de alguien que se hacia llamar Hefaistos. Por suerte fueron escritas a mano y la policía pudo deducir por medio de los estudios de la letra que pertenecían a nada más y nada menos que a Don Manello. Era obvio que tenían una relación sentimental. ¿Pero por qué lo niega Don Manello? ¿Sería él responsable de la muerte de Antonio Pelegrino? Ese fue el trabajo de la teniente Rodríguez y del sargento Smith investigar el por qué de las cosas.
Ellos descubrieron que en una carta que estaba en los archivos de la computadora de Antonio que éste había terminado la relación con Don Manello un mes antes de su muerte. Don Manello no estaba de acuerdo con el rompimiento y viajó a Nueva York el diecinueve de diciembre del 2003.

Según el informe de su tarjeta de crédito, él había comido en un restaurante de la ciudad con Antonio Pelegrino esa misma tarde. Todo indicaba que Don Manello había sido el responsable de la muerte de Antonio pero éste declaró en su defensa que esa tarde él se despidió de Antonio y no volvió a verlo. La vecina de Antonio declaro que ella había visto a una joven salir del apartamento de Pelegrino varias veces pero nunca pensó que fuera extraño que una chica visitara a un chico. Aparentemente hubo alguien más en la vida sentimental de Antonio Pelegrino. Esta otra persona no era nada más y nada menos que uno de los compañeros de trabajo de Antonio, el cual tenía una relación secreta con el difunto. Estaba muy celoso de que Don Manollo hubiera venido a visitar a Antonio. En la noche del diecinueve Fabio, el nuevo hombre en la vida de Antonio, llegó al apartamento a reclamarle el por qué se había visto con Don Manello. Creía que Antonio le estaba engañando. Decidió que Antonio no podía ser de nadie, solo suyo. Cuando estaban en la sala del apartamento haciendo el amor Fabio dio de tomar a Antonio vino tinto mezclado con arsénico. La muerte fue instantánea. Fabio lavo las copas, las colocó donde iban y borró cualquier huella suya que podían allí encontrarse. La teniente Rodríguez y el sargento Smith ataron cabos y descubrieron que este homicidio se trataba de un crimen pasional.

La conclusión del reporte de la policía decía: “parece pero no es y eso pasa con frecuencia”.
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Dejémonos de ignorancia y de una vez por todas terminemos con las desigualdades y la discriminación entre nosotros mismos!!

Carmen Luz Cosme Puntiel @ 2006

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